viernes, 18 de abril de 2014

Gracias

El tiempo se ha acelerado infinitamente y es ya tan veloz que sus revelaciones sólo pueden experimentarse como una superposición persistente de recuerdos.
A todos nos ha salido una cola de cerdo que habíamos evitado hasta ahora. Demasiado incesto, demasiada exuberancia caribeña. El primero de la estirpe está atado a un árbol  y una hilera de hormigas viene a por nosotros.

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